“No podía tener de jefe a un maltratador de mujeres”: Juan David Correa exministro de cultura

“No podía tener de jefe a un maltratador de mujeres”: Juan David Correa exministro de cultura

06 de feb de 2025

En un acontecimiento sin precedentes, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, decidió transmitir en vivo un Consejo de Ministros, lo que ha desatado una serie de renuncias y debates dentro de su administración. La principal queja se centra en la gestión y las relaciones dentro del gabinete, especialmente tras la renuncia del ministro de Cultura, Juan David Correa, quien detalla en esta ocasión las razones detrás de su decisión.

Capítulos

La renuncia de Juan David Correa

Juan David Correa detalla en este episodio las circunstancias que lo llevaron a presentar su renuncia irrevocable al cargo de Ministro de Cultura tras el Consejo de Ministros transmitido en vivo. Critica la decisión de transmitir los consejos en vivo, argumentando que ciertas tensiones deben manejarse en privado. Además, expresa su desacuerdo con la presencia y comparaciones de Armando Benedetti dentro del gobierno.

Críticas a las dinámicas del poder

Correa describe una incomodidad con las dinámicas patriarcales y misóginas que percibe en el gobierno, además de estar en desacuerdo con el trato que reciben los ministros. Resalta su postura crítica frente a lo que considera un ambiente en el que los ministros no son tratados con dignidad. También lamenta que no haya un mayor esfuerzo en cambiar las formas en que el poder es ejercido, sugiriendo que la administración podría beneficiarse de más humanidad y cuidado.

El impacto de las renuncias

La renuncia de Correa no fue la única, ya que Jorge Rojas, director del DAPRE, también dejó su cargo. Estas renuncias reflejan un desgaste y una disconformidad dentro del gobierno, siendo una respuesta a las tensiones generadas por las decisiones del presidente Petro, quien no ha considerado algunas de las peticiones de sus ministros de manera favorable.

La importancia del cambio cultural

Correa enfatiza la importancia de un cambio cultural en Colombia, criticando estructuras de poder tradicionales que perpetúan el patriarcado. Defiende la necesidad de políticas de género y un liderazgo más inclusivo y respetuoso, inspirado en ejemplos como el expresidente uruguayo Pepe Mujica. Correa aboga por un gobierno más transparente, equitativo y capaz de reconciliar las diferencias mediante el diálogo y el respeto.

Reflexiones finales

A pesar de las críticas, Juan David Correa expresa su agradecimiento a Gustavo Petro por la oportunidad de servir en su gobierno. Valora los esfuerzos del presidente por integrar la cultura en su agenda política y reafirma su compromiso con el cambio social en Colombia. Sin embargo, mantiene firme su decisión de salir del gobierno, priorizando sus principios y visión sobre el bienestar del país.

Conclusión

La conversación entre Juan David Correa y María Jimena Duzán en el podcast "A Fondo" revela las tensiones y desafíos internos del gobierno de Gustavo Petro, reflejando la complejidad de administrar un cambio cultural y político en un contexto de dinámicas tradicionales de poder. Correa finaliza reafirmando su compromiso con el cambio pese a su renuncia, agradeciendo al presidente por la oportunidad. Este episodio destaca la necesidad de abordar las tensiones internas con mayor respeto y humanidad.

Menciones

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               SIGUE EN LA SECUELA todos vimos en Colombia la transmisión en vivo de un Consejo de Ministros, una cosa que por primera vez yo creo que se da en Colombia. El Consejo de Ministros, de hecho, es un consejo que se tiene que hacer a puertas cerradas. Pues bien, a raíz de que el presidente Gustavo Petro decidió que ese consejo se debía transmitir por los canales públicos, se ha conocido una gran división dentro de su propio gobierno. Y la verdad es que a lo largo de la transmisión lo que se dio fue más bien no un mensaje de tranquilidad, sino un mensaje de cierta orfandad, porque lo que vimos fue un presidente que se dedicó a regañar a los ministros que son sus propias tropas. Eso ha producido una reacción que ya hemos conocido. La primera fue la renuncia del director del DAPRE, que acababa de llegar a esa oficina, una oficina muy importante que está muy cerca de Gustavo Petro, de las oficinas de la presidencia. Se trata de Jorge Rojas. El otro que nos sorprendió fue el ministro de Cultura, Juan David Correa, nuestro invitado de hoy. Es la primera vez que habla a un medio de comunicación después de que decidió presentar su renuncia irrevocable a la salida de ese complicado, difícil Consejo de Ministros. Bienvenido aquí a fondo. Juan David o por supuesto. Muchas gracias por la invitación que acepté además de esta manera digamos tan caliente porque tenemos una relación, nos conocemos, somos periodistas los dos, entonces eso me da también por supuesto una tranquilidad que podemos conversar sobre el poder, sobre Colombia, sobre esta experiencia de 18 meses, sobre la, sobre esta experiencia de 18 meses, sobre la complejidad de este momento histórico y sobre lo que por supuesto quieras que conversemos. Juan David, usted renuncia a un momento en que había logrado una cosa increíble, era recuperar dinero de un ministerio que comenzó con un buen presupuesto, un ministerio que comenzó con un buen presupuesto, pero que por los problemas que todos conocemos de la falta de presupuesto, pues se había quedado un poco colgado. Y usted logró, yendo a Hacienda, haciendo su trabajo, trabajando día a día, haciendo su trabajo, trabajando día a día, que se recuperara parte, si no la totalidad del presupuesto que se le había prometido, una muy buena parte. Y sin embargo, usted ayer decide, luego de ese Consejo de Ministros en el que usted evidentemente estuvo todo el tiempo, decidió salir y presentar su renuncia irrevocable. ¿Por qué? Bueno, porque creo que uno no conoce el poder hasta que está en el poder. Es evidente que lo que sucedió ayer o antier en el Consejo de Ministros pues es un desgaste, un desgaste natural de la política. Quienes han estado ahí entienden de qué se trata esos desgaste, un desgaste natural de la política. Quienes han estado ahí entienden de qué se trata esos desgastes y yo sentí de alguna manera que ese desgaste tenía que ver con un cambio de horizonte, con un cambio de mirada. Viene un año electoral por delante que tensiona las cosas y la verdad yo no me sentí cómodo con el ejercicio, lo tengo que decir yo no me sentí cómodo con que se televisara no porque no se puede hablar con franqueza por supuesto de todo delante de todo el mundo que es lo que yo he hecho y además estamos proponiendo que los recursos públicos sean transparentes para la gente por lo menos en el sector cultura sino porque yo sentía y sentí como lo vieron todos, que había unas tensiones que había que tratar de otra manera, si se quiere en privado. Tensiones que por demás son naturales, las personas y los grupos, pues nosotros que hemos estado en reacciones sabemos que hay gente que uno no quiere, otros los quieren, hay unos de derecha, otros que son más progres, y eso produce unas discusiones muy interesantes, ciertas amistades, ciertas enemistades, pero eso es apenas natural. Yo no creo, por ejemplo, que uno debiera transmitir los consejos de redacción. En los consejos de redacción, esas tensiones se manifiestan, y seguramente lo que uno hace cuando trabaja para un medio, cuando había gran prensa, como hablamos el otro día, era, de alguna manera, mantener un espacio reservado para incluso, teniendo una opinión distinta a lo editorial que salía, decir, bueno, yo hago parte de acá, yo puse unas objeciones, mi conciencia está tranquila. Ese ejercicio a mí no me dejó cómodo y yo sentí que era el momento de retirarme, de tomar la iniciativa de salir del gobierno, de agradecer, por supuesto, al presidente. Eso no voy a dejar de decirlo, no me cuesta nada. Creo que el presidente reconoció a alguien que políticamente no tenía, digamos, gran valor, si lo vemos en el sentido clientelar, político, electoral, típico. Y eso es una gratitud y un reconocimiento que yo le voy a agradecer siempre. Fueron los 18 meses más estimulantes de mi vida, agradecí cada segundo estar ahí, pero hay momentos en la vida, como ocurrió también en un planeta, en que uno sí tiene que tomar posiciones, y yo frente al nombramiento de Armando Benedetti sí tengo una posición clara de que yo, frente al nombramiento de Armando Benedetti, sí tengo una posición clara de que yo, más allá de las alianzas naturales que se hagan en política, no puedo estar invitando a un cambio cultural en Colombia sentándome con en sentarme con alguien que ha agredido a las mujeres históricamente. Y otra serie de cosas que se mencionaron ayer, a mí no me consta ninguna porque no soy un investigador como tú, de los fenómenos que relacionan a los clanes políticos con las mafias y con la corrupción, pero yo sí pienso que uno tiene que de alguna manera dar una señal a este país en que uno tiene derecho a no estar de acuerdo con todo y que no todo puede ser materia de un pacto. por lo menos de asesora, que era Laura Sarabia, no de asesora, porque era más que asesora, obviamente era la directora del DAPRE con funciones, con las funciones de jefatura de gobierno, que significa que era omnívoa, era el poder real. Ustedes ya habían hecho esto hace dos meses Habían tratado de hablar con el presidente Decirle, mire, a ver Tenemos este problema a la hora de gobernar Ella no está sirviendo para establecer un contacto con el presidente ¿Por qué no mejoramos esa relación? ¿Y por qué no se piensa en la hora de cambiar el esquema que él tiene. Yo me acuerdo de esa reunión. ¿Qué fue lo que pasó en esa reunión? Le expresamos esas diferencias al presidente. Él escuchó, fue amable, se tomó el trabajo de tres horas sentarse con nosotros, nos explicó cosas que yo me reservo contar porque hay un acuerdo de confidencialidad para reuniones privadas con el señor presidente. Sin embargo, pasaron las semanas, pasó el fin de año y llegó este enero hace un par de semanas y ya supimos que llegaba Jorge Rojas, lo cual yo celebré y yo sentí que era de alguna manera una respuesta a eso que habíamos dicho. Y todos estábamos con una esperanza, no porque se trate de personas solamente, sino porque sentíamos que la organización misma y las formas de estar en contacto, de planear, de sentarnos, no estaban funcionando. Y creíamos que necesitábamos otro tipo de persona, quizás con una dignidad mayor, con un conocimiento mayor. Jorge Rojas es un hombre que lleva en esto mucho. Entonces eso nos tranquilizó a todos. Tuvimos ya con él, alcanzamos a tener dos o tres reuniones. Yo te confieso que la reunión que tuvimos el primer día, yo salí y le dije a alguien, ya esto es otra cosa, ya aquí hay de alguna manera una forma de moderar las intervenciones, los consejos que a mí me alegraba, y yo pues estaba muy tranquilo, y en ese sentido no imaginé, no vi venir, si quieren que sea absolutamente honesto, lo que pasó ayer, no porque como dicen algunos, digamos, más radicales, no supiera que Armando Benedetti no había estado aquí, porque sería ingenuo de mi parte. ¿Por qué aceptó entrar si Armando Benedetti estuvo desde el principio? Claro que estuvo desde el principio, pero cuando yo llegué ya no estaba. Y lo que le manifestamos en algún momento es, esa persona no nos representa a nosotros, no podemos estar, que fue lo que dijeron la ministra Susana, la vicepresidenta Francia Márquez, el director de planeación nacional Alexander López, Augusto Rodríguez y Gustavo Bolívar ayer, y que yo me sumo a esa solidaridad con mis compañeras y a ese sentimiento de que una cosa es hacer unos pactos políticos y otra cosa es dejar entrar a gente que no quiere el cambio que le ha hecho daño al cambio en Colombia, que no es parte de este proyecto, no en el sentido del sectarismo de izquierda este proyecto, como lo ha anunciado el presidente tiene raíces en el liberalismo radical en el liberalismo de los treintas. Claro, pero el presidente consideró que esa petición de ustedes, esa decisión de apoyar a Jorge Rojas, en lugar de que se le abriera la puerta a que tuviera todo el poder Armando Benedetti, fue considerado por el presidente como un acto sectario. Sí, nos llamó secta o llamó a mis compañeros secta. Yo considero que eso no es cierto. Yo considero que la izquierda en el país se ha transformado, ha transitado otros caminos, los movimientos juveniles, sociales, feministas, indígenas, campesinos, periodistas, artistas, son una izquierda heterodoxa, no es una izquierda, perdón, como él quiso encasillarla ayer, que es una izquierda hermética, como en los 70, digamos, llena de discusiones y de facciones. Ha cambiado la sensibilidad, eso lo dice historiadores como Enzo Traverso, estamos frente a la figura de alguien no me parece correcto. Yo creo que aquí hay una discusión de fondo y es quién y cómo entonces se plantea el acuerdo nacional. ¿Por qué no lo discutimos ayer, por ejemplo? ¿Con quién es que vamos a hacer el acuerdo nacional? ¿Y cuáles son los sectores que definitivamente no quieren participar de ese acuerdo nacional. A usted le sorprendió que el presidente Gustavo Petro hubiera utilizado la transmisión de televisión para regañar a todos los ministros, pero además no con cualquier regaño. Incluso lo regañó por no llegar. Un presidente que no llega a nadie, con ninguna persona, a ninguna cita, también regañó a sus ministros. ¿Usted cree que esa actitud que tuvo Gustavo Petro con la gente que le ha servido, con la gente que ha trajo con él, es una actitud que terminó por, por ejemplo, en su caso, ser determinante para decir yo aquí no me voy a estar porque me trataron de manera indigna. Pero no hablemos sólo de la anécdota, hablemos de la cultura que es lo que yo he tratado de discutir estos 18 meses, una cultura patriarcal que considera que puede haber un tipo de actitud constante y permanente donde hay un patriarca o un padre que llega de alguna manera y tiene que hacerse su voluntad. Yo creo en otro tipo de mundo y en otro tipo de cultura y en otro tipo de sensibilidad y para mí eso importa y yo creo que la izquierda tiene que ir hacia allá y el progresismo tiene que ir hacia allá porque este mundo tiene que ser un mundo del cuidado, del cariño, del afecto, porque el mundo está en un estrés por el patriarcado, está en una violencia por el patriarcado contra la que yo me he revelado. Y se han revelado miles de mujeres y millones de mujeres en el mundo. A mí no me gustan los comentarios, y lo tengo que decir, machistas, no me gusta la misoginia, no me gusta burlarse de las mujeres, no me gusta hablar de sus cuerpos, eso no va conmigo y menos me gusta sentarme o que sea mi jefe un hombre que fue demandado, no sé si ya quitaron la demanda, ese no es un problema, por violencia intrafamiliar, perdóneme, pero no, que el señor pueda estar en otro lugar distante a mí. Claro que sí, yo no voy a cambiar el mundo. El Señor puede estar, pero que sea mi jefe, o sea, la persona a la que yo la tenga que considerar, a mí no me cabe en el alma. Seré un ingenuo, un idealista, pero yo no me voy a sentar con eso. A menos que haya otro tipo de declaraciones, pactos sobre la mesa y se diga, mire, esto va a ser así, aquí hay una segunda oportunidad que se intentó decir anoche eso pero la verdad lo que yo escuché en las palabras en las discusiones yo no estaba en el gobierno cuando aparecieron esas discusiones entre ellos y se filtraron esos audios y esos manejos que hay lo dijo el propio augusto rodríguez ayer a mí no me dejan tranquilo y yo tengo que decir la verdad porque y esto es muy importante para lo que estamos hablando hoy, si alguien desató en mi generación una fuerza política fue Gustavo Petro. Gustavo Petro nos enseñó a que no nos teníamos que quedar callados, a que podíamos decir, a que era valiente denunciar eso que no nos gustaba. valiente de denunciar eso que no nos gustaba. Esa rebeldía yo se la admiro y yo la tengo adentro y hoy no puedo ser incoherente frente a formas con las que no estoy de acuerdo del pasado. Yo ponía un ejemplo, cuando yo veía en la televisión, yo nunca soñé ni pensé que fuera a ser ministro. Esos consejos en donde los presidentes regañaban a sus ministros, yo me sublevaba por dentro. Yo decía, ¿por qué tiene que ser esa forma patriarcal? Porque si yo no estoy de acuerdo contigo, María Jimena, yo digo, María Jimena, tú no estás sirviendo en el equipo. Tengo que traer otra persona. O conversemos sobre lo que está pasando porque no termina de funcionar. ¿Por qué no podemos cambiar las formas en Colombia? ¿Por qué no podemos transformar esa cultura patriarcal, machista, violenta, que está en todo, no está solo en él, incluso la tengo yo, porque es difícil de construirse de estas formas, pero si no transitamos ese cambio cultural hacia allá, esta sociedad no se va a reconciliar, esta sociedad va a seguir creyendo que esas son las únicas formas de la autoridad del poder. Y yo no estoy de acuerdo con eso, entonces ante eso no me sentía cómodo y con eso termino en salir hoy o mañana o pasado o en esta entrevista siendo ministro a hablar de un cambio cultural cuando dentro estoy viendo y experimentando que las formas no cambian. Yo sí creo que es muy importante transformar también las instituciones, volverlas hospitalarias, transparentes, juiciosas, amigables con la vida de la gente, que haya dignidad para las personas, que haya un trato amable. Si uno trabaja con gente, ¿por qué no esforzarse en que haya un trato? Entonces, todo eso para mí es importante, no es solo urbanidad, es cultura, y la cultura en este país ha transitado por formas de exclusión que considera que los rangos son servidumbres y yo no me siento servidumbre ni creo en las servidumbres. Una de las cosas que quedó claro en este Consejo de Ministros es la gran defensa que hizo Gustavo Petro de Armando Benedetti, lo comparó incluso con una persona que yo creo que está en un lugar muy especial en la memoria de Gustavo Petro y los recuerdos de revolucionarios de Gustavo Petro, que es el entonces jefe del M-19, Jaime Bateman. Varias veces lo comparó a Benedetti con Jaime Bateman. varias veces lo comparó a Benedetti con Jaime Bateman. Ese tipo de, digamos, de exaltaciones a usted le parecían indignas. Yo sé que es muy difícil y usted está muy cuidadoso a la hora de hablar de su relación con el presidente y no queremos personalizar, ni más faltaba. Pero es que todo lo vimos, todo lo sentimos. Sí, yo estoy de acuerdo contigo y suscribo lo que dijo Augusto Rodríguez anoche. No hay consideración en tal comparación. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Yo no conocí, por supuesto, a Jaime Bateman, pero he leído, leí los testimonios del libro de Patricia Lara, leí los libros que tú escribiste, las crónicas sobre esa época, leí la memoria que escribió Patricia Ariza sobre su vida, con muchos compañeros que lo conocieron, he visto sus entrevistas, las cuales hizo algunas Germán Castro Caicedo, que fueron fundacionales en el periodismo colombiano. Entendí que la lógica de Batman era una lógica provocadora en un sentido también de crear, si se quiere, un estado para eso que ellos estaban diciendo, un estado de cosas, un clima. En reírse un poco también era importante importante el humor. Pero eso también tenemos que decirlo, eso fue hace 45 años. El país ha cambiado y una cosa es ese momento y otra este. Comparar esas dos personas yo no creo que haya sido justo y yo respondería como respondió Augusto Rodríguez ayer, yo no estoy de acuerdo en tal comparación y no me parece que corresponda tal equiparamiento de personas porque no tienen nada que ver. por este drama shakesperiano que estamos viendo todos. O sea, porque es casi un drama clásico, como estábamos hablando hace poco. Usted habla todos los días, o no todos los días, pero usted ha pronunciado aquí mucho la palabra dignidad. Y se lo pregunto a usted como ministro. ¿Se sintió que los ministros en general no eran tratados con dignidad por la persona que era la encargada en repartir, digamos, las funciones y su relación con el presidente que era Laura Sarabia? No, sentí que no había un esfuerzo por un cambio de formas en las que el presidente ha insistido dentro de la propia casa de Nariño, dentro de ese palacio que él considera frío pudimos o se necesitaba hacer algo más, crear otra manera de habitar ese espacio, de tener espacios para nosotros de trabajo, de dignidad, mientras esperábamos, es entendible que las agendas en un país como estos cambian todo el tiempo. Claro, ustedes llegaban al Consejo de Ministros y nadie les decía cuándo llegaba el presidente. Ustedes llegaban al Consejo de Ministros y nadie les decía cuándo llegaba el presidente. No, pero ni siquiera eso, ¿sabes? Como lo que yo creo es, mire, vamos a esperar otro par de horas, organicense allá, vamos haciendo una reunión sectorial antes. Es decir, yo sí empecé a extrañar esos espacios en donde le pusiéramos imaginación a la acción política y no fuera una cosa de esperar y esperar. Que al final no creo que sea un problema demasiado dramático, como dices tú sobre un drama shakesperiano. Lo dramático es que esas instituciones colombianas han estado construidas por unas formas culturales que consideran que todo el que no esté sentado en el despacho más grande es servidumbre. Y yo, personalmente, me he revelado contra eso, porque esas formas culturales en Colombia, en donde hay el celador que uno trata mal, o donde hay la señora del servicio doméstico a la que hasta hace cinco años no se le pagaba las prestaciones sociales porque, pues, coja el efectivo, mija, y váyase. Yo me he sublevado contra eso porque eso es lo que creo que está mal. Si no hubo un esfuerzo en ese sentido, yo creo que ahí había una incapacidad también de imaginar cómo habitar el poder. ¿Cuál es el ejemplo de imaginar cómo habitar el poder? Para mí, Pepe Mujica. Pepe Mujica hizo cosas que le mostraron al mundo que quizás el poder es posible de otra manera, de una izquierda del siglo XXI, con otras sensibilidades que apela a la literatura, al arte, a la música, a los movimientos sociales, a las identidades, a todo, pero yo sí creo que ese cambio de formas hoy nos tiene que señalar un camino distinto. E insisto en algo, el cuidado, el cuidado es central en un cambio y en una reconciliación. El cuidado, el cuidado es central en un cambio y en una reconciliación. Si yo no considero que te tengo que cuidar a ti, ¿cómo voy a aspirar a conseguir cualquier tipo de convivencia? Si tú eres mi enemigo una y otra vez a derrotar, sea la circunstancia que sea, pues eso lo que muestra es que vivimos en una cultura de la violencia permanente, que es lo que nos ha costado tanto dolor, incluida, por supuesto, tu dolorosa historia, la de tu hermana y la de muchas otras víctimas en este país. ¿Por qué el presidente decidió quebomar sus naves? Porque básicamente eso es un poco lo que está sucediendo por dos personas, primero por Laura, hoy por Benedetti, que realmente no lo acompañaron y que representan, pues, no precisamente lo mejor de la política tradicional. Yo no lo sé y lo digo mirando a la cámara. Yo no he sido un ministro, digamos, demasiado protagónico en el poder, dentro del poder. El Ministerio de Cultura se creó en el año 97. Hay una lista de los ministerios creados y es uno de los últimos. Entonces, su lugar, de todas maneras, no es muy importante. Yo sí tengo que decir que yo le agradezco al presidente que la cultura ocupara un lugar central en todos sus discursos. Y hubo un llamado a la acción cultural. Él cree en esto, yo se lo agradezco, cree poniendo el dinero suficiente, cree cuando tú dices usted, digamos, gestionó el presupuesto. Yo lo gestioné, como tú lo dices, que es una de las tareas que tenemos los ministros, pero el presidente tomó la decisión de proteger el Ministerio de Cultura, de no aplazarle presupuesto más allá del que ya teníamos recortado porque presentamos un presupuesto recortado en junio del año pasado. Y en ese sentido yo me sentía y me sigo sintiendo muy cómodo con las ideas y las fuerzas de Gustavo Petro y lo que representa en este país. Con lo que no me sentí cómodo fue, en todo caso, con estos asuntos que estamos hablando. Lo que no me sentí cómodo fue, en todo caso, con estos asuntos que estamos hablando. Y yo prefiero ser franco y honesto porque creo que responderle a él así es honrar también su vida. Yo fui el editor de su libro que se llama Una vida, muchas vidas. Y entiendo toda su parábola vital, entiendo por lo que ha pasado, entiendo lo que ha luchado. Y lo comparto, todas sus denuncias, toda su fuerza, todas sus ideas, creo que eso es parte de este cambio. Ahora bien, y con eso terminaría esta respuesta, cambiar este país no es fácil, requiere muchos esfuerzos y muchas voluntades que estén dispuestas a cambiar también sus propias formas de habitar el poder. Y eso nos está faltando a todos. Ponernos de acuerdo, ponernos al servicio del otro, creer que ser ministro no es la última panacea, ser ministro es ser un servidor público, llegar con esa conciencia al gobierno. Eso lo dijo el presidente todo el tiempo, lo repitió ayer. Eso lo dijo el presidente todo el tiempo, lo repitió ayer, yo eso lo comparto, vinimos aquí fue a servir, no a ver para dónde vamos, a qué campaña vamos, yo quería terminar mi ministerio, él jamás me sugirió salir de aquí, me respetó, jamás se metió con una decisión mía, fue un hombre que desde la distancia apoyó lo que yo estaba haciendo y creo que yo le respondí con los debates que él también estaba proponiendo, pero hay un momento en donde las relaciones pues tienen que decirse mejor mirándose a los ojos. Yo llego hasta aquí porque lo que sigue es un desgaste para todos y eso fue lo que yo consideré con una gratitud inmensa, insisto, inmensa, por este reconocimiento que es inédito en la vida colombiana. Juan David, ¿y usted logró hablar con el presidente? Porque hay muchos ministros que no logran hablar con el presidente. Hablamos unas cuantas veces, cuando llegué en algún momento sobre el Hospital San Juan de Dios, que era uno de sus temas importantes. Tuvimos reuniones sobre la formación artística, que era otro de sus temas importantes, tuvimos reuniones sobre la formación artística, que era otro de sus temas importantes, eran diálogos ejecutivos, claros, concretos, en donde él me expresaba lo que quería, lo que le parecía que estaba fallando. En ese sentido, no tengo ninguna queja, y yo no tengo ninguna queja sobre la persona de Gustavo Petro. ¿Y era fácil y accesible? Pues, no era accesible, pero yo creo que también es por el lugar que tiene el ministerio, es decir, en medio de todo lo que está ocurriendo, la guerra, la paz total, la reforma laboral, la reforma a la salud, la reforma a la educación, la universidad gratuita, pues cultura va quedando relegado. Yo lo entendí, yo nunca digamos pretendí ni reclamé protagonismos innecesarios, pero te insisto cada vez que hablaba del presidente se refería a lo cultural, lo cual a mí me llenaba de alegría y de esperanza porque entendía que para él es y seguirá siendo muy importante la cultura de un país las culturas de un país quizás, y eso también lo puedo decir claramente, tiene una idea equivocada sobre algunos de mis planteamientos cuando criticamos la llegada de Jorge Zorro en interinidad al ministerio, porque yo no estaba contestando que el proyecto fuera música clásica y yo prefería la cumbia o el mapaleo, yo lo que estaba cuestionando era que no debía haber un ministro en interinidad, había otros que estaban contestando eso y él se quedó un poco con esa idea que es que yo odiaba la música clásica, para nada yo soy alguien que precisamente llegó con una conciencia a este ministerio y es que yo no iba a gobernar para mí ni para mis gustos, ni para mis lógicas ni para mis estéticas, sino para este país, y eso quiere decir hacer un esfuerzo de que entre todo el mundo, de no tener venganzas ni contra la música clásica, ni contra el mapalé, ni contra la cumbia, y eso requiere algo que yo creo que ayer lo dijo, esa idea a mí me gusta, y es con todos, es que el acuerdo es con todos y yo eso lo comparto. Aquí tenemos que poder estar todos, pero con claridades. ¿Cuáles son las claridades de ese estar todos? Admitimos gente que no le gusta el cambio, admitimos gente que está contra que cambien las cosas. Eso tiene otros precios, me parece a mí, políticos y eso sí yo tengo que discutirlo. Sí, y tal vez lo que se discutía no tanto es que fueran de otro partido político que no esté relacionado con la izquierda, sino que hayan tenido una trayectoria complicada. Yo creo que las cosas hay que llamarlas por su nombre. Un maltratador de mujeres no es aceptable. Discúlpenme, pero no lo es. Eso hay que decirlo con todas sus letras. Porque si no seguimos escondiendo y eludiendo los verdaderos problemas culturales que tenemos. No, los feminismos no matan hombres. Son los hombres los que matamos mujeres. A diario está en cifras, datos y hechos concretos todos los días un hombre mata mujer en Colombia y como yo planteo un cambio cultural y yo le digo a la sociedad si no nombramos estas cosas, si no decimos estas cosas si no pensamos que tenemos racismos estructurales adentro si no sabemos que somos misóginos, si no sabemos que somos aporafóicos y nos parece jartísima la gente que no pronuncia bien inglés, los quesoñeros, los que no se visten como nosotros y no nos decimos eso, francamente, no podemos transitar entonces en un mundo de culturas diversas que componen un lugar imaginado, una nación imaginada llamada Colombia. Tengo por acá las palabras que dijo Gustavo Petro, y la verdad es que en materia del feminismo, y sorprendió lo que dijo. A mí me sorprendió. Ese amor que es el motor de la existencia y de la vida humana y mamífera, va más allá de los humanos, implica que ni el hombre destruye a la mujer, ni la mujer destruye al hombre. Eso lo dejo ahí porque sé que es una discusión más profunda y no soy muy experto en la materia. Yo he visto feminismos que destruyen al hombre, como he visto hombres por montones, por millones, que destruyen la mujer al punto que la matan. Pero fíjate, si retomamos el asunto del feminismo y que no se puede comparar el feminismo con el machismo, fíjate que es un estado de cosas. Si tú oyes la radio en las mañanas, los locutores, cómo tratan a las mujeres, tú sabes de qué estamos hablando. No, yo sé, pero me sorprende que es una discusión muy curiosa porque es la misma que está teniendo Donald Trump en este momento en los Estados Unidos. Claro, que acusan a todo de wokeismo, pero es que la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres no es... Ocupa ese lugar en nuestra discusión, el de Trump. Es simplemente la idea de reivindicar una horizontalidad y una vida digna para unos y otras. Si seguimos creyendo que estamos haciendo un favor, si no nos educamos los hombres en lo que decimos, nos vamos a seguir riendo de estos y esto produce violencia en Colombia, como el clasismo, como la porofobia, como el racismo. Cuando tú te burlas es que es negro, pues eres un racista. En fin, este tipo de conductas que están instaladas en la sociedad, yo creo que el progresismo tiene que deconstruirlas y tiene que pelear, porque no se toleran si se quiere cotidianamente y se puede hacer con amabilidad. No todo tiene que ser un drama, una guerra, en una mesa, unos insultos. Puede ser, revisemos cómo estamos hablando. ¿Cuál es la política? Yo en el ministerio, ¿qué instalé? Quiero una política desde la Secretaría General de Género en el ministerio. ¿Cuáles son sus condiciones cuando tienen licencia de maternidad? ¿Dónde está la sala de maternidad aquí? ¿Qué pasa cuando tienen el periodo menstrual y se sienten cansadas o pueden tomar una licencia. En fin, revisemos. ¿Lo hice yo? No lo hice yo, lo hizo un comité de género que tomó unas decisiones institucionales. Yo sé que todas estas cosas a la gente le parece que, como dijo de la noche, terminan por ver el árbol y no el bosque. Pero es que el bosque está poblado de todos estos comportamientos estructurales. Y el problema del mundo hoy es un problema también cultural. Lo que pasa en Gaza es un problema cultural, tiene que ver con la cultura. Lo que nos pasa frente a Estados Unidos es un problema cultural, porque hubo unas elecciones de parte de unas culturas que se sentían mejores que otras, diciendo toda nuestra política exterior, después de regalarles de Panamá, se llama respice polum y mirará hacia el norte. Bueno, pero hay una frase que a mí me sorprendió del presidente Gustavo Petro cuando dijo a ustedes, no me van a encerrar a mí. O sea, la noticia de salir aquí, en vez de ser un gran esfuerzo democrático, demostrar ante el pueblo cómo es que se gobierna, es una pelea entre ustedes. Eso se llama sectarismo. Se llama sectarismo. Porque ya lo habían previsto antes. Y el presidente no se deja encerrar yo le pregunto cuando usted ¿ustedes pretendían encerrar al presidente Gustavo Petro? no, por supuesto que no yo creo que yo hoy, si algún día vea este video lo quiero mirar a los ojos y decirle yo creo en usted, creo en la libertad, creo en lo que usted pregona, creo en que el estado de cosas de este país debe cambiar. Yo no creo, presidente y amigos y colegas del gabinete, que aquí hubiera ni un sindicato, ni un plan, ni hubo una franqueza, y eso yo lo celebro. ni hubo una franqueza, y eso yo lo celebro. Me encanta que haya un gobierno distinto, que sea deliberante, así se burlen de eso, que entienda que se pueden decir las cosas. Estamos hablando de una nueva izquierda que representa a la vicepresidenta Francia Márquez, que representa su pueblo, su gente, su liderazgo social, y todo eso se expresa. Eso, pues como cuando usted va a cubrir las cosas en Marmato o en Las Tomas, pues la gente se expresa y los líderes sociales se expresan. Y que haya una lideresa social de vicepresidenta es un cambio enorme en este país. Lo que ha hecho este gobierno en materia de cambio cultural es una cosa que ya no va a dejar de suceder. Y yo celebro eso y me siento profundamente orgulloso de haber estado este año y ocho meses en el gobierno. ¿Usted cree que este Consejo de Ministros o los Consejos de Ministros tienen que transmitirse que fue una buena decisión? Por supuesto que no. Y si se quieren transmitir, que obedezcan entonces a unos órdenes del día que tengan que ver con un tema de gobernabilidad. Pero ahí sí difiero de las formas. Ventilar los conflictos personales, de liderazgos, de organización delante de todo el país es seguir jugándole a la política emocional que ha creado monstruos en este mundo, que es experta en crear monstruos en este mundo porque las emociones distraen de lo que es importante en la política que es las ideas. Yo creo que el presidente tiene muy buenas ideas y nos ha desafiado con sus ideas y muchos seguiremos caminando de la mano de los progresismos de este país, porque en eso es que creemos y en eso es que yo creo y yo no creo que la izquierda sea una cosa. Porque usted dejó de un momento a otro. Buscar puesto, como siempre. Usted vino acá la primera, me acuerdo, o sea, vino aquí, la primera entrevista que dio usted a un medio fue acá, cuando recién lo nombraron. Acaba de salir. Porque es que como yo, voy a decir, hoy estoy, digamos, en mi fase de, mentiras, yo te admiro mucho y hemos trabajado mucho en la vida, hemos hecho cosas en la vida y yo me siento como hablando de estas cosas, digamos, con la profundidad y la posibilidad de que tengamos un diálogo de una hora. Cuando a uno le hacen una encerrona en 15 minutos en radio, eso es muy complejo. Entonces yo creo que yo celebro que tú te hayas pasado a este formato porque se puede hablar, se puede pensar y se puede reflexionar sobre los temas más complejos de este país. Así que no sé qué voy a hacer, no tengo ningún cálculo, pero me voy feliz. Yo estoy feliz, hoy lo puedo decir, estoy inmensamente agradecido. No tengo ningún rollo con nadie, no quiero pelear con nadie, ni que cometí muchos errores seguramente. Estoy dispuesto a que los discutamos, a que los debatamos, a que conversemos. Los ministros de Cultura no somos infalibles, no somos los que van a cambiar una sociedad, es la gente la que va a cambiar una sociedad y ojalá las instituciones se fortalezcan. Eso es uno de los logros que hicimos con MinCultura, que es una de las insistencias del programa de gobierno, que fue fortalecer institucionalmente, es decir, crear, este año creamos 370 cargos de planta y el próximo año crearemos 400 más, con lo cual el ministerio quedará con mil cargos de planta para que esa memoria institucional pueda navegar hacia el futuro con otra cosa que hicimos, que fue dejar el plan quindenial de cultura y radicarán, ojalá mis compañeros, la próxima semana o en dos semanas en el Congresoreso la reforma de la ley general de cultura. Pero si usted tuviera que decirme en una frase o en una reflexión qué fue lo que aprendió estando en el poder, porque mire que es la primera vez que usted está realmente en el poder, es un periodista que ha trabajado mucho en el mundo cultural pero es la primera vez que conocía usted el poder de frente ¿qué lecciones dijo? Aprendí algo que repite mucho el presidente y que creo que lo aprendí también de los periodistas como tú, como Marta Ruiz como María Teresa Ronderos que cubrieron el conflicto tantos años en este país, y es que uno no puede gobernar con venganza. Y eso, en general, uno lo dice fácil porque cree que la venganza siempre es una motosierra o una masacre. No, la venganza también es poner en listas negras a quien no le gusta a uno, no invitar a ciertos escritores a ciertos eventos, tener filias con unos y castigar con otros. Yo todos los días cerré los ojos y dije, aunque esa persona me están llamando, que si pueden contratarla y yo sé que no es de mis afectos, tengo que sobreponerme a esto y creo que es el esfuerzo que tenemos que hacer todos. Somos seres humanos, no nos vamos a querer todos, yo no le caigo bien a todo el mundo, pero podemos conversar y estar juntos en el mismo lugar. Entonces yo lo que me llevo es que tener poder es poder estar en un lugar en donde uno tiene la capacidad de decidir, de hacerlo distinto, de hacerlo distinto humanamente. Y eso para mí no tiene precio. Yo hoy soy más libre que hace unos años y más feliz. Y siento que una de las categorías que le falta a esta sociedad, a un filósofo que le gusta el presidente, que se llama Jacques Derrida, es la hospitalidad. Colombia tiene que recuperar valores como la hospitalidad, la generosidad, la amabilidad. Somos gente muy amable. La conducta cultural, fíjate que... Hay veces como demasiado, diría yo. Claro, porque somos coloniales, somos serviles, pero entre nosotros nos damos muy duro. Pero viene un extranjero y nos plegamos y somos excesivamente amables. Yo creo que hay que equilibrar esas amabilidades y volverlas parte de nuestra vida. Entonces aprendí eso, aprendí mucho de gestión pública, entendí que gobernar es estructurar proyectos, dejarlos en fases avanzadas para que se puedan construir. Un país no se cambia en cuatro años, pero sí se puede estructurar un futuro. Aquí se estructuraron 30 proyectos de infraestructura cultural. Todo el proyecto del San Juan de Dios, cuando yo llegué me dijeron, se pueden hacer dos obras al año. Yo dije, ¿dos por qué? Si los chinos pueden construir un hospital en seis meses? ¿De este país qué le pasa? Si está la plata. Hoy tenemos contratadas 13 obras del Hospital San Juan de Dios. La Torre Central está en estudios y diseños. Dejamos el Teatro César Conto, que empezó el gobierno de Juan Manuel Santos, se abandonó. Este año lo vamos a inaugurar. Se fortalecieron las bibliotecas públicas y hoy yo no quisiera centrar la discusión solamente en lo que yo hice, sino en la capacidad que tiene tanta gente que a veces es anónima para hacer cosas en este país y que se reconoce tampoco. Por ejemplo, los secretarios generales, los jefes de planeación, gente que es como, ay, esos no saben, esos son técnicos. La gestión de ellos para las culturas es fundamental. Contratar con comunidades, ¿cómo se hace eso? Eso no está inventado en el país. un centro de formación artística, en fin. Los desafíos son muchos y la gratitud de conocer este país. Este país es un país que ojalá abriéramos más los ojos con una curiosidad distinta porque allá donde uno va lo que salta a la vista es algo que también repite el presidente y es la vida y la potencia de la vida que yo sí creo que somos. No es una frase carente de sentido. Bueno, la verdad es que el que pierde y pierde mucho la cultura es el país con su salida. Y porque estaba haciendo una muy buena gestión y sobre todo abría las conversaciones, cosa que no ha sido fácil en este gobierno de izquierda. Le quiero decir, abría conversaciones, estimulaba las conversaciones. Y yo creo que eso es muy importante. Porque si algo no son ustedes, o en el caso suyo, ustedes sectarios. Por eso me parece un poco, no un poco, sino totalmente exagerada el atentivo sino totalmente exagerada el atentivo que utilizó el presidente Gustavo Petro para señalar el comportamiento o la gestión de muchos de sus ministros. Y le agradezco también que lo haya hecho en este momento, porque este momento es muy difícil. No sabemos cuántos ministros van a presentar su renuncia protocolaria. Lo que sí sabemos, exministro, es que se presentó por parte de todos, ¿no es verdad? Una renuncia protocolaria o tampoco sabemos eso. No, yo no lo sé. Yo sé que oí en la radio esta mañana o ayer que Jorge Rojas renunció y que ahora acabo de, antes de llegar, ver que Paula Robledo, la secretaria jurídica, también. Yo creo que eso es normal, no hay que crear tampoco una crisis, los gabinetes cambian, usted, tú lo sabes, porque has cubierto todos los gobiernos, sacan una gente y viene otra, y se airea y se oxigena y oxígeno, como lo llaman los analistas políticos. Y está bien, yo creo que también está bien que el gobierno pueda contar con otro tipo de perfiles en esta recta final que le queda. Yo estaré al servicio de esta idea siempre y desde mi rincón, como siempre lo he hecho, no dejaré de pensar y de decir en voz alta que creo que nos merecemos un país digno, que reconozca nuestras culturas, que admire nuestros saberes y que siga pensando que nuestras artes son una de las condiciones fundamentales para que esta sociedad crezca de otra manera. Iba a terminar esto, pero la pregunta se me vino a la mente. ¿Qué le diría usted a Gustavo Petro, al presidente? Gracias, presidente. Este es un hombre íntegro, valiente, luchador, inteligente. Gracias por darme esta oportunidad. Ojalá algún día hablemos y podamos contarnos cosas y pueda recomendarle libros. Gracias por esta oportunidad. Gracias, pero renuncio. Pero me voy, porque así es la vida. Uno también tiene que saber despedirse. Creo que también es una manera de honrar la amistad, el cariño y la admiración A Fondo es un podcast producido por Mafialand. Producción general, Beatriz Acevedo. Producción de audio, Daniel Chávez Mora. Música original, del maestro Oscar Acevedo. Nos pueden escuchar también en mi canal de YouTube. Gracias por escuchar. Soy María Jimena Duzán. ¡Gracias por ver el video!